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Cafarnaúm II

Situada estratégicamente, en la orilla noroeste del lago Kinneret[i], en Galilea, se encuentra a 210 metros bajo el nivel del mar. A 16 kilómetros de Tiberiades y a 5 kilómetros del lugar en el que el río Jordán vierte sus aguas en el lago.

En tiempos de Jesús la ciudad es un lugar de paso en el que se desarrolla una gran actividad comercial. Mercancías del Golán, Siria, Fenicia, Asia Menor, Chipre, Persia, incluso, del lejano Este, llegan a sus puertas transportadas en largas caravanas. A pesar de que la mejor época de la ciudad fue durante el Imperio Bizantino, en tiempos de Jesucristo la ciudad debía de tener una elevada actividad comercial. No obstante, tal vez por culpa de su subsuelo calcáreo, Cafarnaúm no contaba con drenaje de aguas subterráneas y aparentemente, tampoco había cisternas para el almacenamiento, de donde se deduce que sus habitantes tomaban el agua directamente del lago.

Consecuencia de su estratégica situación, cuenta con un destacamento de soldados destacado en ella y con numerosos funcionarios. Resulta curioso conocer que las mejores residencias, incluido el baño romano, estaban ocupadas por los militares.

Productores de aceite y dátiles, sus habitantes trabajaban el vidrio, la cerámica y  fabrican  diversos objetos de piedra basáltica.

En tiempos de Jesús, Cafarnaúm contaba con una buena sinagoga, aunque más pequeña que la sinagoga blanca cuyas ruinas aún se pueden visitar, ya que ésta se construyó durante el siglo IV de la era cristiana.

Las oportunidades de trabajo debían ser numerosas. Pedro y su hermano Andrés habían abandonado su ciudad natal, Betsaida; situada al otro lado del lago, para ir a trabajar a Cafarnaúm. Sin grandes propietarios ni pobres de solemnidad, en la ciudad debía reinar un ambiente bastante abierto y cordial. En definitiva, era un buen lugar para vivir.

Encuentro con Pedro y Andrés

Mateo (4-12,13), nos dice: “Habiendo oído que Juan había sido encarcelado, se retiró Jesús a Galilea. Y dejando a Nazaret, se fue a habitar a Cafarnaúm...” Desde Nazaret a Cafarnaúm, ambas poblaciones localizadas al Norte del actual estado de Israel, Jesús, debió seguir marchando hacia la frontera Norte. Allí comenzó a trabar contacto con sus primeros discípulos. “Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos: Simón, llamado Pedro y Andrés, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores...” (Mateo 1-18).

Para Jesús, llegar de Nazaret, apenas una aldea de las montañas de Galilea, a Cafarnaúm, una ciudad situada al lado del camino de Damasco, llena de comerciantes y viajeros, significaba entrar en contacto con el mundo más vital y activo de la época. En las proximidades del lago comenzó su predicación.

El éxito de Jesús debió ser inmediato. Pronto, los ancianos comenzaron a respetarle y la multitud a marchar tras Él. Uno de sus primero milagros debió ser la sanación del criado del centurión. Curiosamente, al decir de los ancianos, el centurión amaba al pueblo judío y había hecho construir una sinagoga para que el pueblo pudiera rezar. Ese era el lugar de oración que se encontraba muy próximo a la casa de Pedro, donde Jesús debía residir o cuando menos, visitar con asiduidad.

Precisamente en casa de Pedro es donde Jesús sana a su suegra y en sus proximidades, a numerosos enfermos, endemoniados, la mujer enferma y resucita al niño muerto. Jesús enseñó en la sinagoga de Cafarnaúm.

Olores característicos

Si algo hay que caracteriza, en especial, el Oriente, son sus olores, los maravillosos y misteriosos olores de sus perfumes. Pasear por un lugar cualquiera es imaginar olores inigualables que marchan desde la naturaleza al mercado y más tarde a la mesa. Todo el Jordán y también el lago Tiberiades están embebidos de esos prodigiosos olores. Los galileos no son propiamente judíos. A pesar de estar colonizados por sus vecinos, muchos han permanecido gentiles hasta la llegada de Jesucristo. Entre ellos, la influencia grecorromana se deja notar. Las ciudades de la Decápolis se encuentran al Sur-Este del lago, a no demasiada distancia.

 La simbología de los olores, hoy bastante olvidada, tenía una significación especial en tiempos de Jesucristo. Galilea es una tierra fértil de gente alegre y desenvuelta. Frente a la tradicional seriedad ritual de los habitantes de Jerusalén, los galileos son alegres. Por ello no debe extrañar que uno de los primeros milagros de Jesús lo realizase en unas bodas, en Galilea[ii].

Las Bienaventuranzas

Dominando la costa septentrional del Mar de Galilea se encuentra el monte de las Bienaventuranzas. Desde el lugar, abarcamos el lago Tiberiades hasta las faldas del Golán y los montes de la Baja Galilea. Es como si estuviéramos contemplando una maqueta de la tierra que recorrió Jesús. Aunque la opinión más generalizada hace coincidir la iglesia de las Beatitudes de Jesús con el lugar desde el que Jesús predicó el sermón de la montaña, existe otra tradición, más romántica e interesante, que sitúa el lugar desde el que Jesús predicó, en una cueva cercana.

“Al ver la muchedumbre, subió Jesús a la montaña; y, cuando se hubo sentado. Levantando los ojos sobre ellos, decía:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que están afligidos, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra..." (M 5-7) (Lc 6-20,26)

Indudablemente, la anterior, es la versión más conocida y utilizada. A mí, personalmente, me gusta la Egeria. Ella, dice reconocer una antigua tradición que podría estar relacionada con las comunidades paleo cristianas y que afirma que Jesús subió "a una terraza en la ladera de los Siete Manantiales, por encima de una cueva para predicar las Beatitudes".

Fuera uno u otro lugar el elegido, la belleza del mensaje transmitido no mengua un ápice.

 

[i]       Kinneret es el nombre hebreo de Genesaret, Tiberiades o el Mar de Galilea. Es un lago interior de agua dulce. Tiene cerca de 14 kilómetros y medio de ancho por unos veintitrés kilómetros y medio de largo. La pesca es una antigua tradición entre sus pobladores. Probablemente proviene de la Prehistoria.

[ii]      Este milagro debió celebrarse en Kefar Kana, pueblo situado muy próximo a Nazaret.