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Bárbara costumbre

Escritor

El gran ruido de tímpanos ahogaba los ecos desgranadores de las víctimas. El piadoso rey Josías abolió la bárbara costumbre, e hizo que  en aquél valle abominable se vertieran las inmundicias de la ciudad y los cadáveres de los ajusticiados. Para evitar los hedores, se encendían allí enormes hogueras. De esta imagen Jesucristo toma la expresión para significar la Gehenna el propio infierno.

Si en al ayer la sociedad pagana tenía la bárbara costumbre de sacrificar niños al falso dios Moloc, hoy en día en sociedades democráticas algunas mujeres ofrecen matando niños con el aborto al falso dios de “mi derecho hacer con mi cuerpo lo  que quiera” ¡Ah!, pues con tu cuerpo haz lo que quieras, pero no con el cuerpo del niño que es otra persona  aunque sea pequeña, pero es grande en su dignidad humana. La realidad biológica demuestra que hijo es un ser distinto de su madre, que se desarrolla y reacciona por su cuenta, aunque la  dependencia de su madre sea intensa y continua tiempo después del nacimiento. No forma parte del cuerpo de la madre la placenta, el cordón umbilical o el líquido amniótico, estos órganos los ha generado el hijo desde su etapa de cigoto.

Hace tiempo que la Asociación de Ginecólogos de Suecia ha pedido que al feto se le llame “niño,”para llamar a las cosas por su nombre, pues abortar un feto es matar un niño.