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Iniciativas empresariales social-católicas después de “Rerum novarum”

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Muy en especial, ha sido quizá en el ámbito rural donde se han constituido en mayor número por inspiración católica, muchas veces promovidas por los párrocos de los pueblos, pero también llaman la atención otras en el marco industrial, como las famosas cooperativas de Mondragón en España.

No hay que olvidar la conciencia social mostrada por destacados empresarios católicos, en una línea más o menos semejante a la del francés Harmel, a quien ya nos hemos referido. Para el caso español, por poner un ejemplo, resalta sobre todo Claudio López Bru (1853-1925), marqués de Comillas, quien a un nivel personal destinaba su sueldo de representación de la “Compañía Trasatlántica” en beneficio de los necesitados. Junto con el P. Vicent alentó los “Círculos Obreros”, así como el “Consejo Nacional de las Corporaciones Católico-Obreras” y el “Banco de León XIII” (de finalidad social). Creó además el “Centro de Defensa Social” para los estudios sociales encaminados a mejorar la condición de los obreros, efectuó el lanzamiento de las “Semanas Sociales” en España y sobresalió como empresario por la aplicación de salarios justos y por la erección de escuelas para los hijos de los mineros en las áreas donde poseía minas. Fue espléndido en obras de caridad.

También hay que recordar a otros como Vicente Vilar David (1889-1936, año en que murió mártir por la fe), ingeniero y empresario, que creó la Escuela de Cerámica de Manises (Valencia) para la formación de obreros cualificados y fomentó el nacimiento de un “Patronato de Acción Social”, además de ser ejemplar en la actuación hacia sus propios trabajadores: salarios justos, seguro de enfermedad, trato familiar, búsqueda de empleo para otros obreros en paro, etc.

Pensamiento socialcatólico en España hasta los años 40

Además de otras iniciativas que hemos venido recogiendo en estos artículos, el catolicismo social inspiraría en España el pensamiento y la labor de personas tan diferentes entre sí como el economista y político monárquico José Calvo Sotelo (1893-1936, quien saneó la hacienda española bajo la Dictadura del general Primo de Rivera; 1923-30), el político tradicionalista carlista Víctor Pradera (1872-1936); el líder nacionalsindicalista Onésimo Redondo (1905-36, que tuvo un notable éxito económico-laboral con su “Sindicato Remolachero” en el área de Valladolid); y las principales cabezas del partido “Acción Nacional” - “Acción Popular”, origen de la “Confederación Española de Derechas Autónomas” (C.E.D.A., si bien el partido en realidad defendió posturas más conservadoras en lo social); o la obra de las escuelas populares y gratuitas de Manuel Siurot (1872-1940) en Huelva, así como la labor similar del jesuita San José María Rubio (1864-1929) en los suburbios madrileños. Otro gran entusiasta del catolicismo social fue el jesuita P. Joaquín Azpiazu (1887-1953), profesor de Economía Política y fundador del centro de “Fomento Social” en 1927, que contó con una revista del mismo nombre, para el estudio de los problemas sociales y la difusión de soluciones católicas. Haciéndose eco de la encíclica Quadragesimo anno de Pío XI, escribió varias obras en las que proponía el modelo corporativo de inspiración católica y analizaba las diferentes experiencias corporativas, católicas o no: así, Política corporativa (1935), El Estado católico (1939), El Estado corporativo (1940), etc. Además dedicó otros muchos estudios a la cuestión social y la perspectiva de la moral católica.