Puede resultar un poco irreverente la expresión: ¡hasta verte Cristo mío! Sin embargo, esta costumbre andaluza de beber de un solo trago la escudilla de vino de cerámica trianera, en cuyo fondo aparece pintada una figura de Cristo crucificado, mientras se recita suspirando tan particular “jaculatoria”, muestra la llaneza del trato con lo divino que tienen nuestras gentes. Y si no, que se lo pregunten a la santa de Ávila, que al quejarse de las dificultades que encontraba en el camino, Jesús le dij
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¡¡Hasta verte, Cristo mío!!
José García Ramos, hacia 1895Museo del Prado
Pinceladas — 05/05/2022


