
Señor Jesús, Luz verdadera que vienes a nuestro encuentro. Hoy hemos escuchado en tu Palabra el relato del ciego de nacimiento, y descubrimos que en este hombre también estamos nosotros. Muchas veces caminamos por la vida sin ver con claridad. Nos acostumbramos a mirar sin comprender, a vivir sin descubrir tu presencia, a caminar sin reconocer el sentido profundo de nuestra existencia. Como aquel hombre del camino, también nosotros, necesitamos que Tú te acerques, que pongas tu mano sobre nosotros y abras nuestros ojos. Señor Jesús, tú que dijiste: “Yo soy la luz del mundo”, ilumina nuestras oscuridades, ilumina nuestras dudas, nuestros miedos, nuestras cegueras interiores. A veces creemos ver, pero no reconocemos tu paso por nuestra vida. A veces creemos saber, pero no escuchamos tu voz. A veces creemos caminar en la verdad, pero nos dejamos guiar por nuestras propias seguridades. Danos, Señor, la humildad del ciego del Evangelio, que aceptó dejarse tocar por ti y obedeció tu palabra. Que también nosotros sepamos caminar hacia la luz, dejándonos guiar por tu gracia. Abre nuestros ojos para verte presente en tu Palabra, en la Eucaristía que celebramos, en los hermanos que encontramos cada día. Que podamos reconocer tu rostro en los pobres, en los que sufren, en los que esperan un gesto de amor. Señor Jesús, que al acercarnos hoy a tu mesa nuestro corazón pueda decir con fe sencilla, como aquel hombre curado: “Creo, Señor”. Y que esta fe, iluminada por tu presencia, nos haga caminar siempre como hijos de la luz. Amén.Tócame, Señor, porque sabes que soy débil barro y, con tu mano, en un poco más de barro pon sobre mis ojos algo que despierte mi ceguera. ¡Son tantas cosas las que no veo con claridad! Confundo la verdad con mis propias verdades tu voluntad con mis oportunos caprichos. Quiero ver, Señor, pero con tus ojos. Que no meconforme con lo puramente externo con aquello que, siendo bueno, medice que Tú no puedes darme la luz que necesito, con aquello que, siendo luminoso, no llega a clarificar mi conciencia ni mi destino. ¿Me ayudarás, Señor, a ver como Tú y contigo? Que contemple las maravillas del mundo pero que lo haga con ojos agradecidos hacia el cielo, porque, en cuántos momentos, llego a pensar que todo lo que me rodea y siento es obra exclusiva de la invención del hombre. ¿Me ayudarás, Señor, a superar la ceguera espiritual? ¿Me curarás cuando mis ojos ya no lloren por los demás? ¿Limpiarás mis miradas cuando sean egoístas y vacías? ¿Enseñarás a mis ojos el resplandor de tu rostro, Señor? Que en el horizonte, sepa descubrirte como lo más importante. Que no mefalle, hoy ni nunca, el telescopio de la fe, ese telescopio que sabe llegar donde el ojo humano no alcanza. Esa fe que es lente perfecta para sentirte y vivirte y para reconocerte como lo que eres: ¡El Señor! Ayúdame, Señor, a creer en Ti, a esperar en Ti, sin condiciones, pruebas ni exigencias. Ayúdame, Señor, a verte por encima de toda apariencia más allá de aquello que, mi ceguera espiritual, meinvita a engañarme diciéndome que no existes. Amén.


