
Por la gracia de mi bautismo,
pon, Señor, en mis ojos miradas serenas
que infundan confianza y serenidad.
Pon en mi boca las palabras adecuadas
para orientar las acciones correctas,
hablar de amor y difundir tu mensaje,
proclamar tu Reino.
Pon en mi mente pensamientos rectos,
limpios, justos, firmes, renovadores.
Pon en mis oídos la capacidad de escucha,
y la actitud idónea para escuchar a cuantos me necesiten.
Pon en mis labios sonrisas auténticas
y palabras prudentes que infundan paz, acogida, alegría y optimismo.
Pon en mis manos las caricias más tiernas
y el soporte más firme para quienes las demanden.
Pon en mi corazón los sentimientos más nobles
y la capacidad de amar sin límites.
Pon en mis pies la fuerza de caminar sin desfallecer,
hasta hacer realidad las utopías
que nos ayuden a implantar tu Reino en la tierra.


