
La Navidad promete ser como fue la Semana Santa en el Vaticano, sin los actos y liturgias tradicionales de todos los años ante el público, a pesar de todos los mensajes que se lanzaron al principio de este singular estado de emergencia mundial en el sentido de que debíamos soportar todo tipo de restricciones para alcanzar la Navidad haciendo ya nuestra vida normal.
La normalidad no se aprecia en el horizonte en un futuro previsible, tampoco en la práctica vaticana: pese a la llegada de la vacuna, los expertos ya advierten que ésta no bastará para dar de lado las inusuales medidas de distanciamiento social y otras restricciones que aplicamos desde la pasada primavera.
El día de Navidad, el Santo Padre transmitirá su mensaje y bendición en el aula de las bendiciones y no desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, igual que en la Pascua pasada, y durante todo el periodo navideño rezará el Ángelus nuevamente desde la biblioteca del palacio apostólico del Vaticano y no ante los fieles.
Asimismo, la fiesta de San Esteban, 26 de diciembre; el domingo 27 de diciembre; la Solemnidad de la Madre de Dios, 1 de enero de 2020; el domingo 3 de enero y la Solemnidad de la Epifanía, 6 de enero, el rezo del Ángelus se llevará a cabo desde la Biblioteca.
Todavía no se sabe si el 25 de diciembre, y los días siguientes, la plaza de San Pedro estará cerrada o si la oración del Santo Padre será transmitida en directo a través de las pantallas colocadas en la plaza.


