
El Papa ha hecho un llamado a «hacer todo lo posible» para socorrer a las víctimas de las fuertes lluvias caídas en la región.
El CELAM y Cáritas solicitan apoyo especial de los 22 episcopados para que redoblen esfuerzos y poder «sostener la atención de esta emergencia y la recuperación de tantas personas y familias afectadas por los huracanes y en grave riesgo ante la pandemia».
El arzobispo Héctor Cabrejos declaró: «Nos sentimos solidarios y cercanos a todos nuestros hermanos y hermanas que han vivido y continúan viviendo el impacto de la situación excepcional y desoladora generada por la pandemia del Covid-19, y, de manera particular, con las poblaciones de América Central y del Archipiélago de San Andrés y Providencia, en el Caribe colombiano, que han sido duramente golpeadas por dos huracanes consecutivos durante este mes de noviembre. En este tiempo de Adviento que pronto iniciaremos entre los desafíos de la pandemia y en actitud samaritana con los pueblos de Centroamérica y del Caribe, los invitamos fraternalmente a que redoblemos nuestros esfuerzos solidarios con nuestros hermanos que atraviesan esta hora de dolor y sufrimiento, y a permanecer vigilantes en la oración y con la lámpara de la esperanza encendida».
Nicaragua fue uno de los países más afectados. El huracán Iota fue de categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson, con vientos de hasta 260 kilómetros/hora. El obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez informó que, debido a deslaves y desbordes de los ríos en la zona, aún se desconoce el número exacto de muertos y desaparecidos.


