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Escalas de la humildad y de la soberbia

De  acuerdo con los doce grados que el abad legislador (San Benito) establece en el capítulo VII de su Regla para ir ascendiendo en ese camino, el Doctor Melifluo (San Bernardo) se fija en ellos y señala otros doce a la inversa, es decir, de soberbia, en el tratado titulado precisamente Sobre los grados de humildad y soberbia (Liber de gradibus humilitatis et superbiae). Lo escribió hacia 1125 y se cuenta como su primera obra: una obra de juventud, pero de un joven que tenía ya una experiencia de diez

años como abad y 35 de edad. Los

grados quedan expuestos a continuación:

Los 12 grados de la humildadsegún San Benito

1. Abstenerse por temor de Dios y en todo momento de cualquier pecado.

2. No amar la propia voluntad.

3. Someterse a los superiores con toda obediencia.

4. Abrazar por obediencia y pacientemente las cosas ásperas y duras.

5. Confesar sus pecados.

6. Juzgarse indigno e inútil para todo.

7. Reconocerse como el más despreciable de todos.

8. No salirse de la norma común del monasterio.

9. Esperar a ser preguntado para hablar (taciturnitas).

10.No ser de risa fácil.

11.Expresarse con parquedad y juiciosamente sin levantar la voz.

12.Mostrar siempre humildad en el corazón y en el cuerpo, con los ojos clavados en tierra.

Los 12 grados de la soberbia según San Bernardo

  1. La curiosidad (curiositas), que lanza los ojos y demás sentidos a cosas que no le interesan.

2. La ligereza de espíritu (levitas mentis), que se manifiesta en la indiscreción de las palabras, ahora tristes, ahora alegres.

3. La alegría tonta (inepta laetitia), que estalla en risa ligera.

4. La jactancia (iactantia), que se hace patente en el mucho hablar.

5. La singularidad (singularitas), que en todo lo suyo busca su propia gloria.

6. La arrogancia (arrogantia), por la que uno se cree más santo que los demás.

7. La presunción (praesumptio), que se entremete en todo.

8. La excusa de los pecados (defensio peccatorum).

9. La confesión fingida (simulata confessio), que se descubre cuando a uno le mandan cosas ásperas y duras.

10.La rebelión (rebellio) contra el maestro y los hermanos.

11.La libertad de pecar (libertas peccandi).

12.La costumbre de pecar (consuetudo peccandi).

Propiamente, se contraponen el primero de la humildad con el duodécimo de la soberbia, el segundo de la humildad con el undécimo de la soberbia, y así sucesivamente hasta duodécimo de la humildad con el primero de la soberbia, ya que por la escala de la humildad se asciende y por la de la soberbia se desciende.

 

La cena de San Benito

Fray Juan Andrés Rizi, 1681. Museo del Prado.

Poco después de haber sido elegido Benito como prior, surgieron animadversiones entre los monjes, nacidas en los corazones de los monjes que no estaban de acuerdo con la disciplina que el Santo exigía. Fue así que algunos de sus hermanos conspiraron para matarlo, lo que se concretó en un intento de envenenamiento. Cuenta la tradición que San Benito, al hacer la señal de la cruz sobre el vaso que le habían dado para beber, lo golpeó y se precipitó al suelo, haciéndose pedazos.

Esta obra de fray Juan Andrés Rizi, perteneciente a una serie de escenas de la vida de san Benito que adornaban el claustro del desaparecido monasterio de San Martín, en Madrid, se ha supuesto que representa uno de los intentos de envenenamiento que sufrió el Santo fundador.