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Una prueba de la Misericordia de Dios

Escritor

Es conocido que las personas, cuyas almas son rescatadas del Purgatorio por nuestras oraciones, se convierten en nuestros principales intercesores, ante Dios, durante nuestra vida mortal. Tal es la dicha de salir del sufrimiento del Purgatorio y alcanzar la visión de Dios en el Cielo.

 Por ello debemos redoblar nuestras oraciones por las almas que pueden aún encontrarse en el Purgatorio; si hubieran salido ya, sabemos, por la Comunión de los santos, que nuestras oraciones se aplicarán por aquellas almas, que más lo necesiten.

El Rosario por los difuntos

Además de la Misa, que es lo máximo que puedes ofrecer por las almas de nuestros seres queridos difuntos, rezar el Rosario es lo más recomendable, porque permite:

1. Obtener indulgencia plenaria

Todo pecado tiene consecuencias. En la Confesión se perdona el pecado, pero queda una consecuencia que hay que expiar. Quien al morir tiene pecados confesados y perdonados, cuya consecuencia falta expiar, pasa por un proceso de purificación llamada purgatorio, del que puede salir si alguien ofrece por su alma una indulgencia plenaria. Si rezas el Rosario, en familia o en comunidad, por tus difuntos, (y te confiesas, comulgas y oras por las intenciones del Papa), puedes obtener para ellos indulgencia plenaria y ayudarles a llegar al cielo. Y tendrás la doble alegría de haberlos ayudado a llegar allí, y de saber que te estarán eternamente agradecidos e intercederán siempre por ti.

2. Encomendar tus difuntos a Dios

En el Rosario los pones en las manos amorosas de Dios, en cada Padrenuestro, al meditar el Evangelio en cada Misterio, o al rezar la jaculatoria, que el Ángel en Fátima pidió incluir en el Rosario: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados; líbranos del fuego del Infierno; lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.”

3. Pedir la intercesión de la Virgen María

En el Rosario encomiendas a tus difuntos a la intercesión de María, de quien dijo San Juan Bosco que cuando Ella ruega “todo se obtiene, nada se niega”. Ella aboga ante su Hijo por las almas de los pecadores; las libra de los engaños del demonio y alivia a las que están en el Purgatorio. Santa Faustina Kowalska narra en su diario que María entra al Purgatorio para consolar a las almas y ayudar a algunas a salir de allí.

San Pedro Damiano llamaba a María “escalera del cielo”, porque por medio de Ella, Dios descendió a nuestro suelo, y muchas almas ascienden al cielo.

La visita a los cementerios

Es una costumbre muy común en España, acudir a los cementerios, los días 1 ó 2 de Noviembre, para rezar ante las tumbas de nuestros familiares y amigos difuntos.

Novena de misas en la cuna de San Antonio

La Obra de EL PAN DE LOS POBRES, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, desde hace unos años encarga la celebración de una Misa diaria en la iglesia de San Antonio en Lisboa, por las almas de los suscriptores fallecidos.

Los suscriptores y amigos de EL PAN DE LOS POBRES pueden unir sus intenciones a estas misas, participando en la campaña organizada para ello, enviándonos el cupón enviado con la revista de Octubre, llamando a nuestras oficinas, entrando en nuestra página WEB (www.elpandelospobres.com) o enviando un correo  electrónico a panpobres@elpandelospobres.com