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Una práctica religiosa que no pierde actualidad

Una práctica religiosa que no pierde actualidad

Esta manifestación religiosa, así como la que tiene lugar en el pueblo de Lourdes, al otro lado de los Pirineos, son una muestra de que la devoción a la Virgen María, reflejada en miles de advocaciones marianas, a los largo de España y del mundo no disminuye.

Si a estas festividades unimos la constante presencia de la Virgen María, en apariciones locales u otro tipo de repercusiones, podemos asegurar que nuestra Madre está siempre pendiente de interceder, ante su Hijo Jesucristo, por todas nuestra necesidades, grandes o pequeñas.

El rezo del Rosario

En sus apariciones y manifestaciones, la Virgen María ha transmitido siempre dos ideas clave: debemos hacer oración y tenemos que sacrificarnos, para reparar a Dios por las ofensas de los hombres.

Cada uno sabremos que sacrificios podemos hacer; en cuanto a la oración está claro que lo más recomendado es el rezo del Rosario.

Hay un dicho, muy repetido, que muestra la importancia de la oración y que, sobre todo se rece en familia: “familia que reza unida, permanece unida”. ¡Qué sencillo!, pero que difícil es ponerlo en práctica; siempre hay una disculpa, que el del “rabo largo” nos propone para evitarlo.

No, por ello, debemos dejar de insistir, Para conseguirlo hay que aunar esfuerzos, padres, abuelos, colegios, medios de comunicación, parroquias, etc. Como se ha repetido muchas veces: “sólo están perdidas las batallas que no se dan”, por tanto, con la delicadeza oportuna, insistamos en nuestras familias, en la importancia del rezo del Rosario.

Por las almas de los difuntos

La Iglesia, siempre preocupada por nuestra salvación eterna, tiene concedida Indulgencia Plenaria[1] al rezo del Rosario en familia y en comunidad en la iglesia. Es muy importante tener esto presente; si cuando se muere un familiar o amigo, por el rezo del Rosario ganamos una Indulgencia Plenaria, que podemos aplicar por su alma, esta irá de inmediato al Cielo, si es que está en el Purgatorio.

Siempre se ha dicho que las almas, que salen del Purgatorio por nuestras oraciones, son las más agradecidas y las que se preocupan, desde el Cielo, por velar por nuestras vidas.

Hay que tener presente, que para ganar la Indulgencia Plenaria hay que cumplir con un serie de condiciones, que indica la Iglesia: dentro de los quince días, antes o después, confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.

Por eso se recomienda, cuando se reza el Rosario en la iglesia, que el que lo dirige rece un Padrenuestro, Ave María y Gloria, por las intenciones del Papa.

Sobre los rosarios bendecidos por sacerdotes u obispos

Por otro lado, el Beato Papa Pablo VI estableció en la Constitución Apostólica Indulgentiarum Doctrina (Doctrina de las indulgencias, Norma 17), que “el fiel que emplea con devoción un objeto de piedad (crucifijo, cruz, Rosario, escapulario o medalla), bendecido debidamente por cualquier sacerdote, gana una indulgencia parcial”.

“Y si hubiese sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier Obispo, el fiel, empleando devotamente dicho objeto, puede ganar también una indulgencia plenaria en la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo (29 de Junio), añadiendo alguna fórmula legítima de profesión de fe”.

[1] Concesión 17 del Enchiridion Indulgentiarum (Manual de Indulgencias)