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Una costumbre que no hay que perder: el Nacimiento

Escritor

Son muchos los católicos que, anualmente peregrinan a Israel, para visitar los lugares donde desarrollo su vida Jesucristo y la Sagrada Familia. Esta peregrinación ha sido objetivo, en su día, de muchos santos.

Cierto, que mucha gente, por mil circunstancias, no puede llegar hasta Tierra Santa y mantiene el recuerdo de la venida al mundo de Dios, en la segunda persona de la Santísima Trinidad, festejando la Navidad y la Semana Santa, que gracias a Dios, en España, hasta en el más recóndito lugar de nuestra geografía, siguen siendo motivo de grandes fiestas religiosas y populares.

 La costumbre de montar en Nacimiento, con más o menos figuras, pero sin que falte el “portal”, es un motivo de alegría para todos, sobre todo para los más pequeños, al tiempo que sirve, durante su montaje y la Navidad, de punto de encuentro, con oraciones y canto de villancicos.

No dejemos de hacer el esfuerzo de montar el Nacimiento; en muchas familias jóvenes el contenido del mismo se va incrementando con el paso de los años; primero se pone el portal de Belén, con las tres figuras de la Sagrada Familia, la mula y el buey, al año siguiente se amplía con los tres Reyes Magos, algún pastor y ovejas. Los “especialistas belenistas” a esto le llaman un Nacimiento popular, el que, normalmente se instala en una casa.

En muchas familias, las figuras del Nacimiento, van pasando de padres a hijos, estos últimos, si son varios hermanos reciben partes de aquel Nacimiento, que van completando. En cualquier caso, no dejemos de dedicar un recuerdo, muy especial, en estas navidades al nacimiento del Niño-Dios, instalando al menos las figuras principales (el Niño Jesús se coloca el día 24 en la Nochebuena) y pidámosle que interceda por nuestras familias y España.