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Un Nacimiento en todas las casas

Escritor

Los mayores, mientras preparan la estructura, mayor o menor del mismo y, luego, colocando las figuras: la Virgen María, San José, el Niño Jesús, que muchos esperan a la noche del día de Nochebuena para colocarlo, van recordando, en silencio, interiormente, la vida de la Sagrada Familia y los sinsabores que pasaron hasta encontrar una cueva donde cobijarle, para el nacimiento de Hijo de Dios.

Cuando el Nacimiento es algo mayor, según vamos colocando a os pastores, los Reyes Magos, ovejas y otras figuras, cuantos motivos se nos, para repasar la Historia Sagrada de aquellas fechas, que marcaron un cambio histórico en la vida de seres mortales y de aquellos que ya habían fallecido.

¡Qué importante tener presente en nuestras vidas y enseñar a los jóvenes y más pequeños de la familia! Lo que Dios hizo por la humanidad, enviando a su Hijo Unigénito a hacerse hombre, como nosotros, para redimirnos y darnos ejemplo de vida.

No es fácil comprender, con nuestra mentalidad y pequeñez de miras, lo que supuso este gesto de amor de Dios hacia los hombres, cuya naturaleza caída, como consecuencia del Pecado original, estaba necesitada de la Redención divina, para poder alcanzar, al final de la vida, la gloria celestial, y gozar de la presencia de Dios por toda la eternidad.

Asimismo las almas de los fallecidos, antes de la redención pudieron, al fin gozar de la presencia de Dios en el Cielo.

No dudemos en colocar, por pequeño que sea el Nacimiento, aprovechando para rezar delante del mismo y pedir a Dios por nuestras necesidades, las de nuestras familias, las de España y el mundo entero, sin olvidar al Papa y a la Iglesia.