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Un mes para pensar en nuestras vidas

Un mes para pensar en nuestras vidas

Nos recuerda que son muchísimas las personas que, habiendo fallecido, ya han alcanzado la gloria celestial y se encuentran gozando de la presencia de Dios en el Cielo. 

No hace falta insistir mucho más en este tema, pero sí es necesario que seamos conscientes de que familiares y amigos nuestros se encuentran en el Cielo en la presencia de Dios y pueden interceder por nosotros, para alcanzar aquellas necesidades que necesitamos, en nuestra vida terrenal. ¡Pidámosles su intercesión!

El día 2 de Noviembre, festividad de los “Fieles difuntos”, la Iglesia quiere destacar otra realidad, ésta más importante, al menos a mi así me lo parece. En este día tenemos que rezar por las almas de aquellas personas fallecidas, que pueden estar aún a las puertas del Cielo y de gozar de la presencia de Dios, pero se encuentran en el Purgatorio, purificándose, para cuanto antes dar el paso definitivo para alcanzar el Cielo.

Estas almas necesitan de nuestras oraciones, para alcanzar ese nivel de gracia, que les permitirá entrar en el Cielo. Es muy importante, por tanto, que recemos por nuestros familiares y amigos difuntos, también por aquellos de los que nadie se acuerda. Las almas rescatadas del Purgatorio, con nuestras oraciones, estarán siempre agradecidas por ello, y desde el Cielo estarán intercediendo por aquellos que rezaron por ellas.

Ahora bien, estas oraciones no deben limitarse a este día, ya que el mismo debe servirnos de recordatorio de lo que debemos hacer todos los días del año.