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Los cristianos y el patriotismo

Escritor

Todos los hombres somos destinatarios del Evangelio, de la Buena Nueva, de que Dios se hizo hombre para mostrarnos su Amor y abrirnos el camino hacia Él.

El amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos son los dos mandamientos fundamentales del cristianismo. El primero puede entenderse como el reflejo del infinito amor de nuestro Creador y el segundo como nuestra imitación a Cristo, extendiendo de forma coherente su doctrina.

Prójimo significa próximo, cercano y amar al prójimo significa acercarnos y ayudar a nuestros familiares, amigos, vecinos, compatriotas....

Mi personal punto de vista sobre el actualísimo debate político entre patriotas y nacionalistas es el siguiente:

Hay Cristianos que tienen discrepancias respecto a la definición de su patria, entendiendo por tal el patrimonio común. Las fronteras son el resultado de la historia, generalmente surgieron como límites defensivos de los soberanos y ahora son los límites de la soberanía de los ciudadanos de las naciones. Los nacionalismos son producto del desamor entre los pueblos que formando parte de la misma nación, tienen diferencias culturales y/o económicas. Defender los intereses de la comunidad a la que se pertenece, es un derecho natural, incluso puede ser un deber, pero amenazar con fracturar una nación, no es precisamente una muestra de amor, sino más bien un gesto xenófobo.

El Cristianismo predica el amor al prójimo sin límites, nunca excluyente y en ningún caso como justificación de ninguna insolidaridad con quienes comparten un patrimonio común, fruto de la historia, lo cual es compatible con el amor más entrañable a quienes tenemos más cerca y a quienes tenemos por tanto el deber de ayudar, como el buen samaritano.

Entre los beneficios colaterales de la nueva evangelización de los pueblos puede estar la superación de todos los odios y una mayor coherencia de los cristianos en su amor al prójimo.