Usted está aquí

Lo que ates en la tierra...

Escritor

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.”

El lenguaje metafórico del Evangelio es mucho más que una bella forma literaria. Es la proyección sobre nuestra limitada capacidad intelectual de los misterios de la Vida Eterna, de los que Jesucristo nos dice lo que podemos entender y que es necesario para nuestra salvación.

En el primer párrafo, el famoso “Tú eres Pedro” parece evidente que la piedra simboliza la unidad de la Iglesia en la autoridad pontificia y ya lo hemos comentado en otros artículos. Hoy quiero meditar sobre el último de los párrafos citados.

La expresión “Lo que ates en la Tierra” nos sugiere una delegación de autoridad para dictar las normas morales que deben cumplir los miembros de la Iglesia para aplicar la Doctrina Cristiana en cada momento histórico y en cada circunstancia.

 La Doctrina no puede cambiar porque es Palabra de Dios, mientras que la Moral de la Iglesia puede tener ajustes a las realidades existenciales, bajo la autoridad del Papa como Vicario de Cristo y desde el escrupuloso respeto a la Verdad enseñada por Dios hecho hombre para abrirnos la Puerta del Cielo, según la Doctrina transmitida por la Iglesia en cumplimiento de su misión evangelizadora.

“Lo que desates en la Tierra” nos sugiere cierta apertura, pero no en un sentido de perder el Norte, sino como forma de sortear los escollos en nuestro navegar, pues de forma diferente debemos poner los remos y las velas ante los nuevos vientos, para seguir avanzando sin cambiar el rumbo.

Hoy día, hay más discusiones que cambios en la Iglesia. Las normas permanecen pero las interpretaciones se discuten. Algunos llaman pastoral al relativismo moral, olvidando la potestad de los sucesores de san Pedro para atar y desatar lo que proceda. En todo caso y para que nadie espere, ni tema, cambios que traicionen la Doctrina de la Iglesia, Nuestro Señor dijo “el poder del infierno no la derrotará”.