Usted está aquí

¿A las catacumbas?

¡No tengáis miedo!

Bajo ningún concepto tendría sentido relacionar nuestra Fe y nuestra vida religiosa con cuestiones políticas, ni siquiera con la política eclesial, que, en cuanto a su estructura humana, también la Iglesia tiene sus avatares políticos, desde el nombramiento de obispos a las diversas actitudes de estos.

El mundo occidental se encuentra en una fase expansiva en lo económico y al mismo tiempo recesiva en población y en valores espirituales. Su evolución está siendo dirigida desde instancias supranacionales y al parecer tiene por objeto instaurar un “orden mundial”, en el que se sustituirían las culturas nacionales y las diferentes religiones, por un puré “multicultural” y un sincretismo (mezcla de religiones) diseñado por quienes pretenden dirigir el mundo. Como anticipo de las nuevas normas “morales” ya están implantando los falsos derechos al aborto, la eutanasia y el “cambio de sexo” y los  nuevos dogmas del “calentamiento global” que achacan al hombre, las “fronteras abiertas” para migrantes ilegales y los criterios contradictorios de “igualdad y feminismo” por los que se va más allá del legítimo reconocimiento de la igualdad de derechos para imponer cuotas de poder y primacía jurídica.

Ante esta situación, se han levantado voces dentro de la Iglesia que pretenden poner las velas de nuestra barca orientadas según esos nuevos vientos del mundo, lo cual puede producir conflictos morales e incluso doctrinales. También han surgido, afortunadamente, voces que recuerdan que nuestro destino temporal es coger nuestra cruz y seguir a Cristo, no a los poderes del mundo.

Lo que debemos hacer los católicos de “a pie” es rezar por el Papa y nuestros Obispos para que se mantengan firmes en el timón y los remos de la Iglesia y en último caso estar dispuestos a resistir, sin miedo, seguros en nuestra Fe, aunque para ello tuviéramos que volver a las catacumbas o a soportar las persecuciones que tantas veces pusieron a prueba nuestra Iglesia.