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Elecciones

Sagrado Corazón de Jesús

Las Elecciones son siempre una fiesta porque tenemos la oportunidad de ejercer nuestro derecho y también de cumplir con nuestro deber de participar en la política al servicio del bien común.

Esta vez, las Elecciones Generales se celebrarán en una fecha especialmente significativa, la Fiesta de la Misericordia, que la Iglesia celebra el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, porque Nuestro Señor Jesucristo reveló a Santa María Faustina Kowalska que ese día “están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia”.

La elección del primer domingo después de la Pascua de Resurrección, Fiesta de la Misericordia, para convocarnos a Elecciones Generales, quizás haya sido providencial para que los católicos españoles tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en la vida pública, recemos y votemos por el futuro de España.

España necesita fortalecer su sistema político para garantizar la defensa y protección del bien común y los derechos de todos los españoles y por tanto debemos votar y pedir a Jesús en la Eucaristía de esa Fiesta de la Misericordia que derrame sobre nosotros un mar de gracias, incluido un resultado electoral que facilite un gobierno digno de la nación que extendió la Civilización Cristiana por todo el mundo.

Por supuesto, éste no es el medio apropiado para hacer recomendaciones de voto a uno u otro partido que, en todo caso, serían discutibles según la sensibilidad política de cada lector. Lo único que procede es pedir que se cumpla el deber de votar y que se haga en conciencia, esto es a favor de la opción política que consideremos mejor para defender los derechos del conjunto de todos los españoles, incluidos por supuesto, el derecho a la vida, la libertad religiosa, la paz, el progreso económico y el bienestar social.

Finalmente, quiero recordar otra feliz coincidencia, pues este año se conmemora el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, solemnemente realizada el 30/05/1919 en el Cerro de los Ángeles de Madrid y por tanto es un motivo más de esperanza en nuestra oración.