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El cambio en Andalucía

Escritor

“No se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás. No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la Mezquita-Catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de los que las montan. No se puede ir contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, en el que caben todos menos el Dios que ha configurado nuestra historia. No se puede trocear España, sin que eso tenga un precio político. No se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social que descomponen la persona y destrozan las conciencias. No se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida, y esperar que encima los voten. Los andaluces son sensibles a todo esto, y han querido decir en las urnas cuál es el futuro que quieren para ellos y para sus hijos.”

Coincido con ese análisis en todos sus puntos y creo que es muy importante que todos los españoles, no solo los cordobeses y sobre todo los políticos de los diversos partidos, conozcan el texto completo de la carta a la pertenece el párrafo anterior, el cual pueden leer en http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=33738

No se trata de un ejercicio de opinión política partidista, que por supuesto cada uno puede tener la suya, sino de resaltar el inicio de una reacción de rechazo popular a la deriva de gran parte de la clase política en contra del cristianismo, de la verdad, la vida, la libertad y en muchos de ellos, hasta de la patria, entendida como patrimonio común de todos los españoles. 

Gracias a Dios, una vez más, una voz significativa de la Iglesia nos recuerda, en coherencia con su doctrina de amor a Dios y al prójimo, los principios y valores que deben animar la acción de los políticos  actuales, para proteger las libertades y derechos del pueblo al que deben servir.