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La Virgen de Fátima, San Antonio de Padua y una anécdota

Una anécdota personal dio a San Antonio fama de “encontrador”

San Antonio de Padua es uno de los Santos que más se ha distinguido por su amor a la Virgen.

El 13 de junio de 1231, San Antonio de Padua recibió los últimos Sacramentos, entonó un canto a la Virgen y antes de partir a la Casa del Padre, dijo sonriente: "Veo venir a Nuestro Señor".

La fiesta de San Antonio de Padua, el 13 de Junio, coincide con la segunda aparición de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía, (a los 772 años de la muerte de nuestro Santo más universal) en la que les pidió que rezasen el Rosario diariamente.

Creo que no es un accidente que la Virgen se apareciera a los niños en uno de los días que ha sido, durante siete siglos, la Fiesta de San Antonio de Padua, el Santo del mundo. El cielo no hace nada al azar, entonces ¿qué tiene que ver San Antonio con Fátima?

En primer lugar, San Antonio de Padua profesó, desde niño, gran devoción a la Virgen. Se puede ver en una litografía del siglo XVII, que representa a su madre dirigiéndose hacia la Catedral para consagrarlo a la Reina del Cielo. Desde su más tierna infancia, San Antonio de Padua fue devoto de la Santísima Virgen, y Ella varias veces lo socorrió. Un día, por ejemplo, en que el demonio no podía soportar más el bien que el Santo hacía, lo cogió del cuello tan violentamente, que casi lo ahorca. San Antonio, a duras penas, pudo balbucear las palabras de la antífona a Nuestra Señora, “O Gloriosa Domina”. En ese instante, el demonio huyó despavorido. Una vez recuperado, San Antonio vio a su lado a la Reina del Cielo resplandeciente de gloria.

En segundo lugar, no olvidemos que San Antonio era un poderoso aliado de San Francisco. Un hombre que San Francisco consideraba su "Obispo", y que, por obediencia, recorrió pueblos y ciudades predicando. Su predicación conmovía los corazones y transformaba las voluntades. Las multitudes lo seguían a todas partes.

En tercer lugar, el Señor ha demostrado lo muy complacido que estaba con este gran Santo y su predicación sobre la Presencia de Cristo. San Antonio fue canonizado sin que hubiera transcurrido un año de su muerte por el Papa Gregorio IX, y declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XII.

Por todo ello, encomendémonos a nuestro Santo más universal, San Antonio de Padua, y a la Virgen de Fátima en este año tan especial en el que se cumplen 100 años de las Apariciones de la Virgen de Fátima.

Los devotos de San Antonio de Padua podemos rezar con sus mismas palabras: "Señora nuestra, única esperanza. Te suplicamos que ilumines con el esplendor de tu gracia nuestras almas, que las purifiques con el candor de tu pureza, que las enciendas con el calor de tu visita y nos reconcilies con tu hijo para que merezcamos llegar al esplendor de su gloria. Amén". 

Una anécdota personal dio a San Antonio fama de “encontrador”.

La tradición popular le atribuye la proeza de ser el santo que busca novio a las señoritas, aun cuando parezca una causa perdida. Ocurre que San Antonio, cuya festividad se celebrará el 13 de Junio en todo el mundo, debe su fama de “encontrador” de cosas perdidas a una anécdota de su vida. Se dice que en el convento franciscano donde vivía, un novicio le robó su salterio (libro de salmos) y huyó. Al darse cuenta, el santo se desesperó y rezó muchísimo para recuperar su libro. Al parecer, la oración dio resultados. El caso es que el novicio fugitivo tuvo una visión terrible que lo obligó a regresar al convento a devolver el libro.