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El regreso de las vacaciones

Escritor

¿Qué nos ocurre? ¿Estamos tan obsesionados con descansar y pasarlo bien, que el regreso a la vida normal nos desequilibra?

Si las cosas fueran así, sin duda tendríamos que dedicar un tiempo a pensar en cómo tenemos planteada nuestra vida, si nos estamos alejando de la realidad o, quizás, de Dios.

El ajetreo del día a día, nuestro afán de “vivir la vida”, inmersos en el ambiente de agitación, en que normalmente se vive hoy, puede hacernos olvidar aquello que San Ignacio de Loyola, al inicio de los Ejercicios Espirituales, que lo titula “Principio y Fundamento”.

Principio y Fundamento

El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su ánima; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son criadas para el hombre y para que le ayuden en la prosecución del fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse de ellas, cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío y no le está prohibido; en tal manera que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados.

Reforcemos nuestro ánimo

Para reforzar nuestro ánimo y espíritu religioso, busquemos animar nuestra vida de piedad, acercándonos a Dios y a la Santísima Virgen María, con el rezo de las oraciones más corrientes: al levantarnos y acostarnos, el Ángelus, en las comidas y el Santo Rosario (estamos viviendo el año del Centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima).