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Diálogos de religión

Ahora, desde cualquier sitio, donde estemos, tenemos la posibilidad de entrar en las redes de Internet y llegar a muchos, no sólo en meras relaciones sociales, sino también participando en la Nueva Evangelización.

Los diálogos de religión no deben ser ineficaces intentos de demostrar racionalmente nuestra Verdad. Deben ser, nada más y nada menos que testimonio de nuestra Fe, como clave para explicar el mundo, fundamentar nuestra Esperanza y seguir a Cristo.

En mi opinión, las oportunidades de diálogo podrán dar mejores frutos si adaptamos nuestro testimonio a las características del interlocutor, pudiendo clasificarlos en los siguientes grupos:

- Diálogos con los ateos, para mostrar que desde la fe se ofrece el amor a todos, incluidos quiénes desde su carencia, llegaron a odiar a los cristianos. Nuestra defensa de la libertad como derecho humano fundamental y la doctrina social de la Iglesia siguen sorprendiendo positivamente a muchos.

- Diálogos con los musulmanes, para decirles que Dios nos ama a todos y que cualquier mensaje que no sea de amor, no es divino y que reconocer nuestro derecho a predicar la Doctrina Cristiana, les hará más coherentes con su fe en un Dios misericordioso. Ese puede ser el camino que les ayude a corregir esas aberraciones del odio al “infiel” y el desprecio a las mujeres, que todavía subsisten.

- Diálogos con los cristianos no católicos, para recordarles el mensaje de Unidad de Nuestro Señor Jesucristo "tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" y que seguimos amando y esperando a quienes dejaron de creer en esa piedra angular de nuestra Religión.

- Diálogos con todas las religiones y con todos los grupos sociales desde el respeto a las personas y sin otro afán que darles lo mejor que tenemos, la Palabra de Cristo, pero sin caer en esos “buenismos” relativistas que pretenden hacer creer que todas las religiones son iguales y que son la mayor amenaza para nuestra Fe.